De nuevo en la ventana

De nuevo en la ventana.

Al volver a encontrarme esta pagina en el directorio de marcadores antiguos dias atras, me encontre con que el paso del tiempo es inexorable, y no muestra la mas minima consideracion con lo que creemos justicia, verdad, necesidad, ideales, amen de otras cosas esenciales que se van por el sumidero con el mismo garbo que las cosas intrascendentes. Viene esta reflexion al leer el articulo que reproduje de J.A. Novoa contra los abusos de la banca. J.A.Novoa está ya criando malvas ( como algunos de sus mas notables enemigos), pero la Banca sigue campando por sus respetos como vaca cimarrona, y resulta evidente que entre los mortales de a pie no hay cuajo como para echarle la soga y meterla al corral.

Siempre me produjo un extraño desasosiego la pintura de Salvador Dalí  “Muchacha en la ventana” , pues no soy dado a la contemplacion, pero veo una cierta curiosidad entre amable y perezosa en la figura central del cuadro con la que me voy identificando con el paso del tiempo. Descartada la vana ocupación de juzgar a los demas, empiezo a contemplarlos con curiosidad e indulgencia, aunque seria necio desconocer el daño que pueden inflingir unas relaciones imprudentes con seres de demostrada peligrosidad, pero aun así es preferible el ejemplo del sabio sobre el del santo en la fabulilla oriental del escorpión, que mas o menos dice asi: ” estaba un hombre santo a la orilla de un rio meditando sobre la naturaleza de lo divino cuando contempló, cerca de donde él estaba, a un escorpión que audáz se movia por el borde, por lo que, finalmente cayó al agua. El santo, debido a la bondad de su corazón no dudó en meter la mano en el agua para sacarlo, lo que hizo a costa de una dolorosa picadura. Dado que era un hombre que sabia el valor del sacrificio, ofrendó su dolor a Dios como recompensa por una buena acción, mientras depositaba al animalito en el borde de la orilla. Como el escorpión además de audáz era un poco torpe la situación se repitió un par de veces más. Cerca de allí un sabio meditaba sobre la naturaleza de la realidad, y no pudo menos que observar los acontecimientos. A la tercera vez que el santo sacó al escorpión del agua, recibiendo la consecuente picadura, decidió intervenir. Buscó entre los arbustos cercanos un palo ahorqillado y cuando el escorpión inevitablemente cayó al agua una cuarta vez, lo rescató con la vareta y lo depositó lejos de las orilla.” Los escorpiones, reales o literarios existen por doquier, con lo que al relacionarnos con ellos conviene tomar las debidas precauciones. Ademas, las varetas pueden tener multiples usos…..

 

 

 

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Published in: on diciembre 13, 2017 at 10:03 am  Dejar un comentario  

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