El viaje del Alkibla (3ª parte)

En estos momentos lo que necesito es dormir, asi que asegurada la distancia a la costa me tiro en una de las camas-asiento de la camareta. En mi confusion la idea de que alguien va a abordar el barco me da vueltas a la cabeza, pero no puedo mantener los ojos abiertos ni un segundo mas. Envuelto en el saco de dormir me dejo llevar por el cansancio y pierdo la consciencia.

Me despierto sobresaltado. Hay ruidos en cubierta. ! Alguien ha subido al barco, pienso. Me levanto penosamente y saco la cabeza fuera. Todavia es de noche, y no hay nadie mas que yo a bordo. Confuso, vuelvo otra vez a tirarme en el catre y me arrebujo para seguir durmiendo. Me despierto  al darme el sol  en la cara a traves de la abierta tapa del tambucho. Son las ocho y media de la mañana, mas o menos. Salgo a cubierta y delante de mi se despliega la costa y la ciudad de Garrucha. Veo un mercante de unos ochenta metros fondeado a una milla mas o menos, justo delante de la entrada del puerto. Recuerdo haberlo visto anoche y haber pasado por delante de él, pero los recuerdos de la noche pasada se mezclan con mis pesadillas y necesito unos diez minutos para ordenar mi cabeza. Bebo un abundante trago de agua y me voy al balcon de popa a orinar. Pongo el motor en marcha y enfilo hacia la entrada del puerto. Voy sin baterias y aunque todavia no he detectado la averia del generador de viento, sospecho de su buen funcionamiento y no me fio. Me queda un tercio del deposito, por lo que tambien necesito repostar. Y un café caliente. Sorprendentemente sigo con la idea fija de que estoy en Aguilas. Lo que tengo delante no se parece en nada a Aguilas, pero a mi me da lo mismo. Entro en el puerto y me voy directamente al muelle de espera del surtidor de gasolina. No hay nadie. Detengo el barco, salto al muelle y amarro el espring de proa. Subo a bordo y arrimo la popa suavemente con el motor. Afortunadamente, las defensas continuaban amarradas a los pasamanos. Pongo el motor en punto muerto y salto al muelle por la popa y amarro de traves. Otra vez a bordo, apago el motor y me siento en la bancada de la bañera. Estoy fundido, pero fundido de  verdad. A poco aparece el marinero, un hombre enjuto y tostado y muy amable. Le explico mi situacion y solicito quedarme alli el domingo, a lo cual me contesta que no hay problema , que me pase despues a dar los datos a la guardia civil y me entrega la llave de la cancela del pantalán. Acabo de amarrar bien al Alkibla, conecto el cable a la toma de corriente y pongo las baterias a cargar. Despues salto a tierra de nuevo a lavarme un poco y a aliviarme al aseo. Despues de eso, me voy a tomar un café al primer bar que encuentro, que es el del hogar del Jubilado del Mar, donde me meto al cuerpo un cafe con tostada de aceite que me hace resucitar. Es una mañana preciosa y a pesar del acento andaluz de todo el mundo sigo creyendo estar en !! Aguilas !!
Despues de desayunar me paso por capitania del puerto dende los agentes de la guardia civil toman registro de mis datos. Percibo una vieja sensacion que hace mucho tiempo no tenia, y es que despues de cuarenta horas a bordo se me mueve el suelo bajo los pies y camino al estilo marinero. Aprovecho para pegarme una buena ducha, lo que no hacia desde la noche anterior a mi partida de Almerimar. Llamo a mi familia para comunicarles donde estoy (donde creo que estoy) y deciden venir a verme y comer juntos. Les informo que estoy en el puerto de Aguilas, el de poniente, al lado de la Casa del Mar. Se plantan en Aguilas y me buscan infructuosamente, llamandome al cabo para preguntarme donde demonios estoy. Entonces me caigo del guindo y decido preguntar (!por fin!), enterandome que estoy en Garrucha. !!Que bochorno, papi, ya te vale !!. Por fin llegan y comemos en la terraza del restaurante que hay en el puerto (ese que es famoso por la gamba roja) pescado y marisco,tapas, cerveza y risas. Me toman el pelo cuando les cuento mi travesia y se rien todos, hasta mi nieto de ocho meses. Despues de la sobremesa y los cafés se vuelven a casa, dejandome contento y relajado. Dedico la tarde a descansar y a preparar el resto de la travesia. Saco las cartas y me pongo a la tarea.

Despues me voy a tierra, me siento en una terraza y me tomo un cubalibre (de ron, of course) mientras contemplo el atardecer. Finalmente me voy otra vez a bordo, ceno ligeramente, ordeno todos los trastos que hay por enmedio y me hecho a dormir, que mañana hay que navegar. Hasta Cartagena si se puede, o a Mazarron por lo menos.

Me levanto temprano, al amanecer. Dejo la llave de la cancela donde el marinero me indicó, pongo el motor en marcha y me preparo para zarpar. Las baterias estan cargadas nuevamente y los depósitos de gasolina llenos. Suelto amarras,  me separo del muelle con un vigoroso empujon y embrago el motor que con un suave ronroneo me va llevando suavemente hacia la salida. Veo un barco en el muelle de carga, está cargando granel no se bien de qué, pero todavia no hay nadie trabajando. Al salir  veo nuevamente al mercante fondeado, viro a babor y enrumbo  al 060, hacia Cabo Tiñoso. El  dia esta radiante, para disfrutar, con suave virazón. Para mi aflicción, la brisa no me impulsa lo suficiente, asi que dejo el motor en marcha. Suavemente la costa vá desfilando ante mi. Al cabo de unas cinco horas estoy frente a Aguilas. Hay pesqueros faenando por la zona, por lo que caigo a estribor para darles resguardo. Bandadas de gaviotas les siguen, aprovechando todo lo comestible que caiga a su alcance. Arrojo unos trozos de pan al agua y algunas que van volando alto los ven y ráudamente se lanzan a por ellos, disputandoselos con algarabia. Sigo mi ruta , dejando atras Cabo Cope, con su inconfundible (jejeje) perfil.

 Al cabo de un par de horas llego a la altura de Puntas de Calnegre, cruzandome a vuelta encontrada con otro velero solitario que busca el resguardo de Aguilas, supongo. Al empezar a caer la tarde decido buscar amarre en Mazarron, pues ya no me quedan dias y mañana tengo que trabajar. Asi que cojo la radio y llamo al club de regatas pidiendo amarre para un par de dias. Me contestan que no hay problema y les confirmo mi llegada para dentro de una hora, mas o menos; recibo su conformidad y enrumbo para Mazarron. Llamo a mi mujer para pedirle que vayan a buscarme a Mazarrón y me dispongo a finalizar la etapa. Tenia la esperanza de haber visto delfines o algun otro avistamiento, pero no ha habido suerte. A poco avisto la Isla de Adentro y enfilo hacia la parte interior, donde se encuentra la entrada del pequeño puerto del Club de Regatas. Llamo nuevamente por radio y me confirman que el marinero me estará esperando en la punta del surtidor de combustible, como asi sucede. Lentamente entro en el puerto mientras el marinero con una bicicleta se dirige al punto que me tienen asignado. Tengo que hilar fino en la maniobra, pues me han asignado un amarre al fondo, cerca de la grua. Enfilo hacia el amarre, freno el barco a un metro del muelle y le largo el cabo de amarre al marinero, que lo sujeta al noray, mientras doy lentamente atras para amarrar la codera. Hago firme la codera y lentamente me aproximo al muelle. Hacemos firmes los amarres de proa, paro el motor y se acabó en dia. Arrancho todo, pongo un poco de orden en el interior y espero la llegada de mi mujer y mi hija , que llegan al poco rato. Mientras, en la recepcion del club presento mis papeles y me registro. Me dan hasta el miercoles, asi que me tengo que buscar la vida. Finalmente nos juntamos todos , muchos besos y a casa. Al marcharme, le echo un vistazo al Alkibla. Esta todo en orden.

Anuncios
Published in: on mayo 12, 2008 at 4:51 pm  Comments (2)  

The URI to TrackBack this entry is: https://alkibla.wordpress.com/2008/05/12/el-viaje-del-alkibla-3%c2%aa-parte/trackback/

RSS feed for comments on this post.

2 comentariosDeja un comentario

  1. Me acabo de leer de cabo a rabo tu bitácora. Es estupenda y describes sensaciones que a otros nos es dificil de transcribir. Sigue así.
    Un abrazo

    Xarpa

  2. Buscando informacion sobre fondeaderos, doy con tu pagina, la abro y leo tus relatos,salteando frases ya que no tengo muxo tiempo,me ponen la piel de gallina,
    Tengo 29 años y hace 4 conozco al que espero sea el hom,bre de mi vida,pasionario del mar y de sus profundidades,aventurero sin remedio!
    Traumatizada por un susto en el mar con 8 añitos , eso de meter la cabeza de bajo del agua, o lo de alejarme de la orilla me causa panico,pero he superado algunas de esas “pekeñas”tonterias y vivo en un barquito, el Nueve Azul,11.45 de eslora,de acero hasta la medula, fue un amor a primera vista,pronto hemos decidido zarpar hacia donde el destino decida,y a lo que iba despues de tanto rollo es que has sido la chispa que me faltaba para verlo mas claro todavia, que seguro que no hay nada mas azul que el mar…gracias por compartirte.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: