El Alkibla y yo

Tengo un barco viejo. Cuando digo viejo quiero decir un barco de sesenta años, mas viejo que yo. Lo compre porque era barato y me gustó. Es un cutter bermudiano de madera de roble de 33 pies construido en Brest. Es un viejo fuerte y sano, con algunos achaques perfectamente solucionables. Lo compré ademas porque me gusta el mar y me gusta navegar, y aunque hay quien dice que mejor que tener barco es tener amigos con barco, yo prefiero patronear mi barquito a ir de invitado en un lagoon (tengo un amigo que tiene uno de 50 pies) El barco se llama Alkibla (ya se llamaba así, no es que yo sea musulman ni admirador del Islam) y de momento se va a seguir llamando así. Mientras escribo esto está sonando en la radio el adagio para cuerdas de Barber y me viene a la memoria la escena de la pérdida del gaviero en la Surprise durante la travesia del Cabo de Hornos. Reconozco que mi concepto del mar es casi tan romantico como el de las novelas de O’Brian, incomodidades incluidas. En nuestro mundo, tan cambiante y tan devaluador de lo antiguo (lo viejo), el Alkibla representa ese mundo a punto de desaparecer, el de las cosas hechas para durar, sin demasiadas concesiones a las apariencias. Era un mundo tan cruel como el actual, pero sin tantos claroscuros, mas definido en su sencillez y en su inmisericordia. El Alkibla representa la materializacion de un viejo sueño heredado de mi padre. Nací en un puerto de mar, en una casa frente a los muelles, de un padre mas romantico que yo, añorante de una profesión que no pudo ejercer por imperativos familiares, enamorado del mar y de los barcos, que queria que su hijo fuera e hiciera lo que él no pudo ser ni hacer.

AlkiblaAlkibla

Published in: on abril 3, 2008 at 12:25 pm  Comentarios (3)  

¿Realidad o Ficción?

Durante mucho tiempo estuve vinculado a movimientos esotéricos. No sabia muy bien lo que buscaba, pero producian la impresion de que tenian claves para acceder a los mecanismos de cambio de las cosas y situaciones. De mi experiencia obtuve algunas certezas, siendo quizás la mas importante la necesidad de estar en la realidad de forma permanente, especialmente para los muy idealistas. Observo los acontecimientos que me rodean,  condicionando mi vida y mi entorno y tengo cada vez mas sospechas de que nuestra sociedad y nuestro sistema de vida se apoya sobre conceptos ficticios, no reales. Lamentablemente las consecuencias sí son reales: un ejemplo emblemático sería el conflicto de Irak. Las personas que se encuentran envueltas en ese caos, que mueren reventadas por los coches bomba, abatidas por los soldados y mercenarios occidentales o por cualesquiera de las milicias locales, que sufren una situacion que parece una pesadilla, lo estan debido a una concatenacion de ficciones letales e interesadas. La Mentira es la dueña del mundo. La mentira está contenida en la esencia de la mayoria de los fenomenos culturales creados por la humanidad. La mentira es la esencia de la mayor parte de esos fenómenos. Salvo la filosofia del Budha, el resto de las Religiones no me merecen la menor credibilidad. Las teorias politicas emanadas de conceptos religiosos, tales como el marxismo, el nacionalismo, el nacionalsocialismo y otras generadoras de utopias ucronicas son la misma basura generadora de abusos,  dolor y frustracion. El gran fracaso del ser humano esta sustentado por su incapacidad de educar en la realidad, potenciar las virtudes de sus criaturas para la convivencia sencilla y equitativa. La Historia no parece enseñarnos nada, y seguimos como las criaturas de Matrix, enganchados a los cables, sustentando un sistema monstruoso a cambio de sueños. ¿ Cuando vamos a despertar, cuando vamos a ser capaces de reconocer la realidad del mundo que nos conforma y adecuarnos a ella con inteligencia?

Published in: on abril 3, 2008 at 10:14 am  Dejar un comentario  
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